Abogado para reclamar indemnización. ¿A quién elegir?

Cuando una persona es víctima de un accidente de tráfico y desea reclamar la correspondiente indemnización por las lesiones y/o daños materiales sufridos (si es conductor u ocupante de un vehículo e incluso si es peatón o ciclista), normalmente, contará con la cobertura de defensa jurídica en virtud de la póliza contratada con alguna aseguradora. Es decir, quien va a formular la reclamación de indemnización podrá contar con un abogado designado por su aseguradora (en cuyo caso todos los gastos en los que se incurra serán cubiertos por la aseguradora) o bien podrá contar con un abogado designado por él mismo (en este caso los honorarios del letrado serán cubiertos por el reclamante que podrá recuperar parte o la totalidad de los mismos en función de la cobertura de la póliza que tenga suscrita que habitualmente oscila entre los 600 y los 3000 € aunque nos hemos encontrado en nuestra práctica profesional con coberturas inferiores y muy superiores).
 
El dilema que se le plantea a quien desea formular la reclamación se resuelve por multitud de páginas web de despachos de abogados, empresas dedicadas a la reclamación por accidentes, asociaciones y otros interesados en que usted acuda a sus despachos indicando “no debe encargar su asunto al abogado de la aseguradora sino a nosotros: profesionales independientes”. A nuestro juicio, estas afirmaciones son sesgadas, interesadas y muy carentes de rigor. 
 
No dejan de sorprender las afirmaciones que se realizan desde las páginas webs que hemos visitado para preparar este artículo. Estas webs no sitúan en primer lugar la profesionalidad de sus abogados o su solvencia jurídica como elemento fundamental para que un cliente contrate sus servicios. Lo que valoran es “no depender” de una aseguradora.
 
Ha de aclararse que el abogado o despacho de abogados que una aseguradora le designe para defender sus intereses no es un abogado/despacho de la aseguradora sino que trabaja para la aseguradora y/o sus clientes en función de las necesidades de la compañía. Es decir, se trata de un abogado/despacho libre e independiente que tiene como cliente a una o varias aseguradoras y además, otros clientes.
 
Es también importante aclarar que no existen convenios ni entre aseguradoras, ni entre abogados que habitualmente las defienden para “reclamarse a la baja” como hemos podido leer. Existen convenios para que las aseguradoras solucionen de forma más ágil y eficaz las indemnizaciones relativas a los daños materiales de los vehículos. Estos convenios en muchas ocasiones favorecen a sus asegurados que ven como su vehículo se puede reparar de forma más rápida u obtener la correspondiente indemnización en plazos más breves. Aunque no siempre esto es así y las propias aseguradoras solicitan servicios de despachos de abogados para formular sus reclamaciones por ejemplo y como caso más habitual para reclamar lo que han pagado a su asegurado por daños materiales en virtud de la cobertura de daños propios (todo riesgo).
 
Optar por el ABOGADO/DESPACHO DESIGNADO POR LA COMPAÑÍA ASEGURADORA o por un ABOGADO/DESPACHO ELEGIDO POR EL RECLAMANTE es una decisión que ha de meditarse en el caso concreto. A continuación indicamos algunos elementos que consideramos debe tener en cuenta para tomar la mejor decisión.
 
Entre las ventajas de contar con los servicios del abogado/despacho designado por la aseguradora están que, en la mayor parte de los casos, los abogados/despachos que colaboran con las compañías de seguros son profesionales de gran experiencia y solvencia jurídica, debido a que formulan un gran número de reclamaciones (tanto en vía extrajudicial como judicial) lo que hace que la casuístima que manejan incremente rápidamente su formación. La experiencia, profesionalidad y especialización hace que puedan realizar el análisis de los asuntos de forma rápida, eficaz y certera. Las aseguradoras confían en estos abogados/despachos porque sus conocimientos (además de contar con ellos para formular reclamaciones en nombre de los asegurados suelen defender también los intereses de la aseguradora en múltiples asuntos) y rendimiento les son muy beneficiosos como le son al asegurado que con toda seguridad estará bien asesorado y no abonará cantidad alguna por sus servicios.
 
Los abogados/despachos que colaboran con las aseguradoras tienen, sin embargo,  unos honorarios distintos cuando trabajan para la aseguradora que cuando lo hacen para un particular ya que al proporcionarles las compañías un volumen de asuntos al año que suele interesar a cualquier despacho de abogados se fijan unos honorarios por asunto inferiores a los medios del mercado. Estos honorarios pueden producir en algunos casos (creemos que realmente muy pocos) desmotivación, falta de interés o un trato no personalizado.
 
Los abogados/despachos elegidos libremente tienen para el cliente la ventaja de que su relación inicial es directa y que por tanto el trato será más directo y personalizado. Sin embargo los honorarios que se abonarán al letrado/despacho elegido libremente (normalmente un porcentaje de la indemnización que suele ir del 10% aunque hemos visto que llega incluso al 30% en algunos casos, a nuestro juicio abusivos) pueden ser muy superiores a la cantidad que la aseguradora le reembolsará por esa elección y en la mayoría de los casos las diferencias en la calidad de servicio y en los resultados obtenidos no serán muy perceptibles ni justificarán el coste.
 
En VILLALUENGA & GARRIDO ABOGADOS, formulamos un importante número de reclamaciones de indemnizaciones por accidentes de tráfico (y por otros muchos tipos de situaciones) tanto encargados por aseguradoras como encargados directamente por el interesado y creemos, en verdad, que realizamos el trabajo en ambos caso con absoluta profesionalidad poniendo los medios profesionales adecuados al asunto encomendado y su dificultad sin tener en cuenta el conducto, directo (relación directa de un cliente) o indirecto (encargo realizado por una aseguradora), por el que nos ha sido confiada la defensa del caso concreto. Las valoraciones que los clientes realizan al finalizar con sus expedientes avalan la anterior afirmación.
 
Si tenemos que dar una opinión, creemos que la mejor opción para alguien que quiere reclamar una indemnización es utilizar los servicios que le ofrece la aseguradora siempre que esos servicios los presten abogados en ejercicio. En muchas ocasiones la “queja” o “malestar” de quien reclama una indemnización a través de una aseguradora se produce no porque los servicios de un determinado abogado/despacho sean defectuosos sino porque la aseguradora realiza la reclamación directamente a través de empleados que no son abogados. En ese caso debe analizar su póliza y solicitar el cumplimiento de la obligación de que se le designe un abogado u optar por designar un letrado de su confianza. 
 
Afirmado todo lo anterior creemos que lo importante no es tanto elegir un abogado directamente o ponerse en manos del que designe la aseguradora sino el vínculo de CONFIANZA que debe presidir la RELACION ABOGADO/CLIENTE. Esta relación de confianza puede surgir tanto en una designación directa (por recomendación de un familiar, amigo, etc...) como por una designación indirecta (mediante la compañía aseguradora).
 
La defensa de sus intereses debe de estar en manos de una abogado en ejercicio. En el campo de la reclamación de indemnizaciones por accidente es muy habitual ver como elementos que nada tienen que ver con el ámbito de la abogacía se ofrecen para reclamar indemnizaciones. Antes de contratar los servicios de una “empresa”, “asocación”, etc..., cuyos intereses no son siempre transparentes, compruebe en el Colegio de Abogados si la persona que le atiende es abogado en ejercicio. Los abogados estamos sometidos a un código deontológico y al régimen disciplinario de los Colegios de Abogados y esta situación es una garantía adicional para quien contrata nuestros servicios.
 
La reclamación de indemnización como consecuencia de un accidente de tráfico (o de cualquier otra relativa a responsabilidad civil) requiere que el letrado que le defienda tenga formación y experiencia en todas las materias relacionadas con la reclamación.  El abogado o despacho de abogados tendrá que contar con importantes conocimientos tanto de legislación penal y procesal penal, legislación civil y mercantil en materia de seguros , la legislación laboral, de la Seguridad Social  y procesal laboral, legislación y procedimiento administrativo, consumidores y usuarios,  y un largo etcétera. Si el abogado cuenta con esa formación y experiencia y entre usted y el letrado surge la relación de confianza comentada, consideramos absolutamente secundario que sea contratado directamente por el cliente o que la contratación lo sea indirectamente a través de una compañía aseguradora.